LOS CUENTOS DE YORCH. LA PARADOJA DEL TABACO
Mi amigo Manolo siempre tiene alguna frase que me hace pensar. Tiene el don de incitar mi curiosidad. Ayer me encontré con él y me dice, amigo Yorch, recuerda que a veces menos es más y que los últimos serán los primeros. ¿A qué te refieres?, le pregunto yo. Menos medicamentos, más salud. Los últimos en vacunarse, serán los primeros en sobrevivir. ¿Entonces no confías en la medicina?, le digo. Y el va y me contesta: cuando se trata de elaborar un medicamento o un producto complejo, como una vacuna, lo más sensato es aplicar el principio, vísteme despacio que tengo prisa.
Bueno pero las autoridades sanitarias y los gobiernos en general velan por la salud de todos y no aprobarían algo que no esté suficientemente estudiado y contrastada su seguridad. Creo que eres un poco ingenuo, me suelta con total naturalidad. El hombre occidental pierde la salud para ganar dinero y luego pierde el dinero para recuperar su salud, amigo. Esta es una característica de la sociedad consumista creada con la intención de generar riqueza para unos pocos a costa de la inmensa mayoría.Como me gusta concretar le pido que me ponga un ejemplo.
Creo que el más evidente que tenemos es el del tabaco. Según la OMS, ningún otro producto de consumo masivo causa tanto daño, por su cultivo, producción, uso y eliminación. Si visitas las plantaciones en Extremadura verás que la producción de tabaco tiene una enorme huella o coste hídrico, porque este cultivo es de los más intensivos en gasto de agua, ya que la planta se riega por aspersión y requiere los mayores aportes en la fase de floración (de mediados de julio a agosto, en plena canícula) que necesita niveles de humedad entre el 80 y 90 % , y para ello se le aportan volúmenes de riego de 20-25 litros por metro cuadrado 2 veces por semana. A su vez, estos riegos por aspersión requieren bombeo para lograr presión, por lo que hay que añadir aquí otro gasto energético en gasóleo e infraestructura de almacenamiento y conducción de agua. El proceso de cultivo es también muy intensivo en el uso de fitosanitarios: ya desde los semilleros las plantas reciben cada dos semanas dosis de fungicidas e insecticidas, y paralelamente se hacen labores de desinfección química de los suelos que recibirán las plantas. se emplean sustancias muy tóxicas (algunas prohibidas por su toxicidad) como dicloropropeno, cloripicrina, tetatriocarbonato sódico, etc., que se inyectan en el suelo en labores muy profundas. Después del trasplante viene una lluvia de fertilizantes sintéticos, herbicidas, nematicidas, insecticidas, desbrotadores y fungicidas: glifosato, pendimetalina, oxiflurofen, napromida, clomazona, glufosinato amónico y otros herbicidas; fungicidas como metalaxil, bupirimato, clortalonil, etc; insecticidas como cipermetrina, detalmetrina, esfenvalerato, tiametoxan, oxifluorfen, etc. Como muchos de estos fitotóxicos se aplican en el riego por aspersión, acaban cayendo en las aguas de las canalizaciones, en las cunetas y en los arroyos y cursos de agua. Puedes leer más en El Salto en un reportaje de Fermín Arnedo Inclán.
Bueno Manolo, muchas producciones agrícolas tiene este tipo de problemas, no sería justo cebarse con el tabaco, ¿no crees?. Y el me contesta: vale, asumamos eso que dices pero resulta que el cultivo y el curado del tabaco son causas directas de la deforestación, ya que se talan los bosques para ubicar las plantaciones y se quema madera para curar sus hojas. Se estima que se necesitan anualmente 11,4 millones de toneladas métricas de madera para el curado del tabaco, y una vez que se produce el tabaco, se necesita más madera para crear papel de liar y empaques para los productos de tabaco. Por cada 300 cigarrillos producidos (aproximadamente 1,5 cajas), se requiere un árbol para curar solo la hoja de tabaco. A todo ello hay que sumar que gran parte de la preocupación medioambiental en relación con el tabaco se debe a las colillas. Una colilla puede contaminar hasta 50 litros de agua potable, según la organización Ocean Conservancy. Anualmente se generan hasta 680 000 toneladas de desechos descartados del consumo mundial de cigarrillos. Este residuo es el principal contaminante que encontramos en nuestras playas y océanos y el segundo más abundante en ríos y embalses, según afirma la organización SEO Birdlife. El informe de Ocean Conservancy afirma además que las colillas contaminan los océanos tanto como los plásticos y que su presencia está por encima de residuos como envoltorios, botellas, tapones y bolsas de plástico. El estudio denuncia además que las colillas no solo contaminan las aguas, también son ingeridas por error por los peces y otros animales. “Las colillas poseen acetosa de celulosa, en esencia una forma de plástico, que resulta muy perjudicial para el medio ambiente. Porque los filtros tardan en descomponerse y, cuando lo hacen, liberan las sustancias contaminantes que han absorbido del humo: nicotina, arsénico, plomo…”
Pero no te guies por lo que yo te cuento, Oleg Chestnov, Subdirector General de Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental de la OMS afirmó:
“Las consecuencias ambientales del consumo de tabaco lo trasladan de ser un problema individual a ser un problema humano”, relató en un informe “No se trata solo de la vida de los fumadores y de quienes les rodean, o incluso de aquellos involucrados en la producción de tabaco. Lo que ahora está en juego es el destino de un planeta entero”.
Vaya, pues sí que parece que la cosa es seria. Entonces hay un problema relacionado con la producción, pero quizás se podría mejorar la misma con nuevas técnicas, hay que tener en cuenta que la ciencia avanza y además hay muchos empleos en juego, de hecho el tabaco fue declarado monopolio fiscal en Castilla en 1636, a través de los conocidos estancos y se recauda mucho dinero en impuestos.
Bien, pues asumamos también que esto se puede mejorar, a ver qué opinas de que el tabaco causa 60.000 muertes anuales, en España y de ellas 3.000 son fumadores pasivos. Los cálculos oficiales estiman que fuma el 23,9% de la población y es el país donde antes se desarrolla el hábito. Por su parte, la Sociedad Española de Oncología recuerda que el tabaco se asocia a un 40% de los casos de cáncer. es responsable de una pérdida media aproximada de 10 años de vida. Se relaciona con más de 25 enfermedades y tiene una relación causal con el 30% de todos los cánceres, con enfermedades respiratorias (75 % de bronquitis crónica, enfisema y asma) y con enfermedades cardiovasculares (25 % de cardiopatía isquémica). La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) ha subrayado que el hábito de fumar es el determinante más fuerte de la mortalidad por cáncer en la UE y se estima que el efecto carcinógeno del tabaco se asocia al 16-40 % de los casos de cáncer en general. Aproximadamente el 10% de las enfermedades cardiovasculares se atribuyen globalmente al tabaquismo, siendo la prevalencia del tabaquismo en 2017 entre los hombres en España aproximadamente del 25,6% y del 18,8% en las mujeres.
¿Te vale ahora el ejemplo?. El estado, el encargado de nuestra salud, de velar por nuestra sanidad y que legisla para protegernos, es tan paradójico que puede al mismo tiempo permitir, incentivar y legislar a favor del tabaco y además se benefician los propios legisladores, el expresidente del Gobierno, José María Aznar (PP), fue asesor de Philip Morris para América Latina en 2018 y “promovió los cigarrillos electrónicos en Chile y Perú”; la exministra socialista Cristina Garmendia está en el consejo de administración de Logista, “la mayor empresa de logística y distribuidora de tabaco de España”; los exministros Eduardo Zaplana y Luis de Guindos “también formaban parte de Imperial Brands, la cuarta tabacalera más grande del mundo. Total nada, pero llámame negacionista y conspiranoico que ya empieza a gustarme.
Los cuentos de Yorch
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