LOS CUENTOS DE YOCH. SOMOS COBAYAS

Leer es una actividad que requiere tiempo y esfuerzo, afirma mi docto amigo Guillermo, y no todo el mundo está dispuesto a invertir su tiempo o a esforzarse en algo a lo que no le ve beneficios inmediatos. Investigar requiere leer y observar, hacerse preguntas y formular posibles respuestas.

Frederick Vom Saal es un biólogo que hizo este proceso y descubrió los peligros planteados por pequeñas variaciones hormonales antes del nacimiento. Sus trabajos contribuyeron a resaltar los peligros derivados de los productos químicos sintéticos capaces de alterar y actuar como disruptores de los sistemas hormonales. Sus estudios sobre los efectos de la posición intrauterina, dejaron claro que las hormonas organizan o programan de manera permanente células, órganos, el cerebro y la conducta antes del nacimiento y lo hacen determinando las tendencias de la persona durante el resto de su vida.

Los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad del Noroeste, en Estados Unidos, en los años 30, demostraron que la manipulación de los niveles hormonales durante el embarazo era muy peligrosa, sobre todo para el feto que experimentaba un rápido desarrollo en el útero. En estudios con ratas preñadas, al administrar una dosis extra de estrógeno, comprobaron cómo la crias al nacer presentaban extrañas anormalidades y trastornos del desarrollo sexual.

Es en 1938 cuando un médico, Edward Charles Dodds y sus colaboradores, anuncian la síntesis de un estrógeno sintético que actuaba en el cuerpo igual que el natural. Este se llamó dietilestilbestrol o DES.

Un matrimonio de bioquímicos, Olive Watkins Smith y George V. Smith, descubrieron que los niveles de estrógeno de las mujeres descendían enormemente justo después de sufrir un aborto natural, de modo que llevaron a cabo una serie de ensayos clínicos abiertos y no aleatorios en los que administraban DES a mujeres embarazadas "que habían iniciado sus cuidados prenatales en la primera mitad de su embarazo", según el Centro Norteamericano para el Control de Enfermedades. Supusieron que introducir estrógeno sintético en el cuerpo de las mujeres era la solución más fácil y publicaron sus estudios en 1949, con sus resultados favorables al DES en prestigiosos diarios como el New England Journal of Medicine (Diario de medicina de Nueva Inglaterra) y el American Journal of Obstetrics and Gynecology (Diario norteamericano de obstetricia y ginecología). Poco después, los médicos comenzaron a inundar los cuerpos de sus pacientes embarazadas con aquel fármaco maravilloso. Durante todo aquel tiempo, los ganaderos estaban a su vez suministrando DES a corderos, terneros y otro tipo de ganado para fomentar el engorde rápido.

Además de a embarazadas, se prescribió para suprimir la producción de leche después del parto, para aliviar síntomas de la menopausia, para tratar el acné, el cáncer de próstata y la gonorrea infantil. También se usó como método anticonceptivo o píldora del día después.

Nancy Langston publica que dos revisiones de aquellas investigaciones realizadas por el mencionado matrimonio y que se publicaron en 1953 y 1958 respectivamente, descubrieron que el DES no reducía el riesgo de sufrir abortos naturales en las mujeres sino que, por el contrario, lo incrementaba.

En 1959, la FDA prohibió el uso de DES en los pollos de engorde porque "los ganaderos que se exponían a él sufrían esterilidad, impotencia y crecimiento de los pechos", escribe Langston. Pero la FDA no indicó a los médicos que dejaran de prescribir DES a las mujeres embarazadas hasta que no transcurrieron 12 años más.

No fue hasta 1971 que la FDA instó a los médicos a dejar de prescribir DES, tras la publicación de un estudio que descubrió que el DES provocaba adenocarcinoma de células claras (ACC), un tipo poco usual de cáncer vaginal y cervical, en hijas de edades tan tempranas como los siete años de edad.

El CDC calcula que entre 5 y 10 millones de mujeres tomaron DES de una forma u otra entre 1938 y 1971, aunque muchas mujeres jamás lo sabrán con certeza, ya que no era infrecuente que se les administrara el fármaco mediante una inyección o mezclado con vitaminas prenatales sin explicación alguna.

Suzanne B. Robotti, es lo que se denominó como una “hija del DES”. Creó en el año 2012 la Fundación MedShadow, una organización centrada en educar a los pacientes para que pregunten acerca de los efectos secundarios, tanto a corto como a largo plazo, de los medicamentos que les prescriben y a preguntar siempre por otras opciones. Su objetivo: conseguir que los pacientes recuperen el control de sus propios cuerpos.

Alguien puede pensar que este es un caso excepcional de publicación, aprobación y mantenimiento, de un medicamento durante decenas de años a pesar de sus graves efectos adversos. Lo catalogado por las autoridades sanitarias como seguro y fiable dejó millones de víctimas imposibles de resarcir. Pues bien, tenemos más casos y uno muy significativo es el de la aprobación y prescripción de la la talidomida.

Fue sintetizada en 1953 por Wilhem Kunz en los laboratorios Chemie Grünenthal de Alemania. Sus propiedades sedantes e hipnóticas convirtieron tempranamente este fármaco en una buena alternativa a los barbitúricos. Cuatro años más tarde, en 1957, se autorizó su venta para el tratamiento sintomático de las náuseas y los vómitos durante el embarazo en Alemania, Canadá e Inglaterra. Inmediatamente después se exportó con más de 80 nombres comerciales a 50 países, con excepción de Francia y Estados Unidos, donde no se autorizó con esta indicación por la detección de neuropatía periférica como efecto indeseable. En 1959, la talidomida fue comercializada en España formando parte de los principios activos que componían 6 medicamentos.

En 1956 se documentó el primer caso aislado de focomelia tras la exposición a talidomida y en los 5 años posteriores se registraron en todo el mundo aproximadamente 3.000 dismelias, malformaciones congénitas extremadamente infrecuentes en los miembros. Sin embargo, no fue hasta principios de la década de los años sesenta cuando paralelamente, un obstetra australiano, y un pediatra y genetista alemán, descubrieron y denunciaron las anomalías congénitas detectadas en 2 series de recién nacidos cuyas madres habían sido tratadas con talidomida durante el embarazo. En 1961, tras la publicación de la carta de Lenz sobre la capacidad teratógena de la talidomida en la revista Lancet; esta fue retirada inicialmente del mercado alemán por Grünenthal y progresivamente en todo el mundo (1961-1962), siendo España uno de los últimos países en prohibirla oficialmente, en enero de 1963. Durante esos años, se detectó un aumento progresivo de casos de malformaciones congénitas, con una mortalidad del 40% durante el primer año de vida, que no se limitaban exclusivamente a la afectación de las extremidades, sino que se asociaban también a alteraciones cardíacas, renales, digestivas, oftálmicas y auditivas.

Cuando leo a personas de ciencia, médicos y biólogos, afirmar que todos los medicamentos tienen efectos secundarios, que los beneficios superan a los riesgos, que son casos aislados los que padecen efectos adversos, e incluso la muerte, y que los medicamentos con calificativo de vacuna, aprobados a finales de 2020 y principios de 2021, han sido ampliamente verificados, estudiados y confirmados como seguros en un periodo de tiempo que no llega a 12 meses, se me cae el alma a los pies y pienso, leer e investigar requiere esfuerzo y tiempo pero ser cauto y prudente con la vida de las personas, lleva el tiempo necesario para recordar que somos humanos y no cobayas con las que experimentar para ganar dinero.

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