LOS CUENTOS DE YORCH. LO QUE REALMENTE IMPORTA
¿Qué es lo que realmente importa?. ¡Ya estamos!, una vez más lo vuelves a hacer, amigo Manolo. Supongo que cada persona definirá qué le importa ¿no?.
Según Manfred Max-Neef, las personas tenemos necesidades, satisfactores y bienes económicos. Las necesidades son comunes: subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad. Vale, entiendo, pero ¿qué tiene esto que ver con qué es lo que realmente importa?.
Fíjate, vivimos rodeados de información, la televisión, la radio, los periódicos y las personas con las que nos relacionamos. Por otro lado están las lecturas que hagamos de libros y/o revistas. Toda esa información nos impregna y compite por nuestra atención. Sí, pero ¿qué tiene eso de malo?. Cuando te metes en el agua del mar, ¿cómo sales? Obviamente, mojado, ¿y del río?. Igualmente mojado. Sí, mojado pero no igual, el agua no es la misma. Una vez te has bañado en el mar, sueles ducharte con agua dulce. Te sacas el agua salada. La información sería como el agua, te empapa y la llevas en la piel.
Bien, pues empapados de información, ¿qué tiene que ver esto con la pregunta inicial de ¿qué es lo que realmente importa?.
Lo que tú piensas hoy y muchos de los temas de los que hablas, ¿los elegiste realmente tú?. No sé, supongo que sí. Casi con certeza me atrevería a decir que no. Piensa, ¿qué ocupó hoy tu mente fuera del trabajo,?, ¡si lo tienes!. Mucha gente hablando de que tal o cual equipo quedó eliminado de una competición, otra que las elecciones en Madrid, otra que ya se inyectó y está contentísima....
Bueno pero también hablas de cosas personales con familia y amigos. ¿Esos temas son mayoritarios en el día de hoy?. Tendría que pensarlo.
La gran mayoría de los pensamientos son juicios que hacemos sugeridos por terceros, por los medios. Sabemos la casa que tiene un político del gobierno, lo mal que lo están pasando en la India con una enfermedad, que el estado de alarma deja de existir el lunes, y tenemos un juicio sobre ello. Este es bueno y aquel malo, hay que pincharse para no morirse, el equipo está muy cansado, podré tomar una cerveza libremente en Madrid....
La necesidad de subsistencia, ¿tienes lo suficiente para vivir?. La protección, ¿está tu integridad protegida?. El afecto, ¿tienes el amor de tus seres queridos?. El entendimiento, ¿entienden cómo te sientes cuando no tienes trabajo o no llegas a final de mes?. Y así con el resto de necesidades.
Distraernos de lo que realmente importa, las necesidades, fijando nuestra atención en aquello que nos desvía de lo importante, esa es una labor de la política oficial, de la política de despachos, la que se mantiene en el poder a costa de vulnerar nuestras necesidades y haciéndonos creer que velan por nosotros.
Pero, ¿eso es lo mismo que decir que todos son iguales?. Todos tienen privilegios, viven de nuestra distracción y no sufren nuestras carencias. La política real está en la calle, en las necesidades básicas que deben gestionarse distribuyendo los recursos equitativamente e igualmente las cargas impositivas. El político de salón es aquel que dice que va a hacer una cosa y hace otra, que siembra odio de unos contra otros acusando a los pobres de robar a otros pobres y mirando para otro lado cuando roban los ricos. El político profesional es el que se prepara para elecciones y vive de estar en las instituciones sirviendo a los dueños de los bancos y de los medios de comunicación.
Amigo mío, cuando nos empapan de fútbol, de virus, de disputas partidistas. Cuando nos señalan para que acusemos al vecino sin mascarilla, o nos indican a quien odiar porque es catalán, vasco, o emigrante, y nos encumbran al hombre hecho a sí mismo, a la empresa que da miles de puestos de trabajo (con subvenciones) y al futbolista que marca la diferencia, no están pensando en tus necesidades.
¿Sabes ya qué es lo que realmente importa?
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