LOS CUENTOS DE YORCH. TU MIEDO ES SU BENEFICIO

 Avanzamos en el camino porque estamos en permanente movimiento amigo mío. Podemos hacerlo siempre por la misma senda y en la misma dirección o salirnos en busca de alternativas. Pero te advierto que aquí nos encontraremos con más dificultades. ¿Me preguntas por qué?. Imagina una extensión nevada, hay que avanzar y no hay ningún camino marcado, el primero que se decide a dar un paso adelante será el que hunda sus pies en la nieve, los que vayan detrás tendrán la ventaja de que el camino estará ya abierto. Por eso la mayoría tiende a seguir las sendas marcadas, las físicas y las mentales. Pensar es una de las tareas que más recursos consume del cerebro, por ello no todo el mundo está dispuesto a invertir la energía necesaria.


Ser una persona creativa puede abrir nuevas vías de conocimiento y un método fructífero es hacerse preguntas, preguntas que indaguen en aquellas áreas sobre las que no se pusieron los focos. Esto implica muchas veces abrir nuevos caminos y toparse con dificultades, físicas y de rechazo por parte de lo establecido, de la norma. Veamos un ejemplo. Imagina que se declara una pandemia. No es difícil, ¿verdad?. A lo largo de trece meses enferma y muere gente, muchas personas que no les tocaba y alguna que se iba a morir igual pero como es una enfermedad infecto-contagiosa, no se realizan autopsias. Queda la duda en el aire y tu me puedes decir, no, no hay dudas, las personas tenían el virus porque se comprobó en una prueba oficial llamada PCR, por sus siglas en inglés. Podría ser si esa prueba fuera completamente fiable, pero se comprobó que tiene un porcentaje considerable de falsos positivos. Aun así demos por válido que el virus haya entrado en los cuerpos enfermos. Es un coronavirus considerado como generador de enfermedad respiratoria, los síntomas más comunes incluyen fiebre, tos, y sensación de falta de aire. En algunos casos
también puede haber síntomas digestivos como diarrea y dolor abdominal. La infección puede causar neumonía, dificultad importante para respirar, y fallo renal. Además de todo esto se sabe que genera profundas inflamaciones. Vale, los síntomas están claros pero ¿cómo se distingue de otros virus?, ¿cómo se sabe que la persona está infectada por uno y no por otros?. ¿Acaso los síntomas no son bastante comunes?. Y tú me dirás, vale y qué importancia tiene, el caso es que la gente se muere. Cierto, se muere pero para poder hacer un tratamiento eficaz se necesita hacer un diagnóstico y sin un buen diagnóstico es muy difícil acertar con la solución. Y es aquí donde vamos a poner en práctica el pensamiento creativo formulando preguntas. A 18 de febrero de 2021 hay al menos siete vacunas distintas que los países han empezado a administrar en tres plataformas, según la OMS. Siete que se aplican a lo largo del mundo, en menos de un año se consiguió esta proeza jamás vista anteriormente. La explicación es uniforme y unánime, se dedicaron más recursos que nunca, tanto humanos como económicos.

Y ahora yo te pregunto: ¿cuántos medicamentos se han desarrollado para curar la enfermedad?

Veamos qué contestan las autoridades médicas: "Por el momento, no se recomienda ningún medicamento específico para prevenir o tratar la infección por el nuevo coronavirus (2019-nCoV)". "Aunque existen ensayos clínicos en marcha en España y en el resto del mundo, no existe por el momento evidencia procedente de ensayos clínicos controlados que permitan recomendar un tratamiento específico para SARS-CoV-2. La información general recogida de los distintos medicamentos es orientativa. “Hasta la fecha, solo hay datos parciales, preliminares, a veces únicamente in vitro o incluso contradictorios, sobre la eficacia de uno u otro producto por lo que, la Agencia anima a canalizar el uso de estos medicamentos, sobre los que no hay datos, a través de estudios clínicos aleatorizados que, al tiempo que ofrecen una alternativa de tratamiento plausible, permitan generar conocimiento útil".

Vaya, siete vacunas y ningún medicamento, es más, hay especialistas que indican que los medicamentos que inicialmente se usaron: la hidroxicloroquina, la acitromicina, lopinarvir, ritonavir, ya se sabe que no sirven frente al coronavirus. Benito Almirante, jefe de Enfermedades Infecciosas del hospital Vall d'Hebrón de Barcelona afirmó

"Hoy en día sabemos que muchos de estos medicamentos y los ejemplos más claros son la hidroxicloroquina, la acitromicina, entre ellos lopinarvir, ritonavir, es decir, medicamentos que los utilizamos de forma masiva en los primeros pacientes [...] y que hoy conocemos perfectamente bien que no tienen ningún efecto beneficioso frente al coronavirus", afirmaba.

Jesús Francisco Sierra, Jefe de sección de Farmacia Hospitalaria en el Hospital de Jerez, y Nuria E. Campillo, investigadora CIB-CSIC, son las voces expertas que lo secundan y dicen que ahora mismo son los cócteles de anticuerpos los que están mostrando alguna eficacia.

Entonces, amigo mío, tenemos vacunas pero no medicamentos, y estos se usaron sin evidencias científicas de su eficacia, como tratamiento de urgencia. ¿ Por qué vacunas sí y medicamentos no?. ¿Por qué un descomunal esfuerzo en unas y no en los otros?. ¿Por qué centrar la atención en inocular a la mayoría de la población y no tratar solo a los enfermos y reforzar el sistema inmunitario?. ¿Por qué experimentar con una tecnología de Arn no probada antes en lugar de mejorar la asistencia médica en residencias y las condiciones sanitarias del país para dotar de medios a los profesionales?.

Preguntas amigo, preguntas que ponen la atención detrás del telón, fuera de las cámaras y las plumas de nuestros sesudos periodistas. Preguntas que posiblemente no sean respondidas o si lo hacen sea con evasivas y discursos propios del poder que se sabe magnífico e intocable.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Reseña de "Donde el corazón te lleve" de Susanna Tamaro

La evidencia detrás de las apariencias

El puente sobre el río seco